Si alguien me hablara de perfección creo que los seres humanos somos perfectos, es impresionante todo lo que hace nuestro cuerpo para estar aquí, moviéndose, presente. Y si hablo de nuestra alma pues el asunto se vuelve más extenso porque en realidad estamos experimentándonos desde el 3D (la tercera dimensión), aquí en la Tierra.
Pero cuando se trata de ser padres la cosa cambia, para muchos formar a un ser humano requiere un gran esfuerzo, la mayoría de las veces un estrés autogenerado de la creencia de que toca hacer de los hijos seres perfectos. Toda crianza requiere paciencia, dedicación, tiempo, generosidad, compasión entre muchas otras cualidades; y es un hecho que no todos los padres y madres poseen esas características. No quiere decir que quienes no son pacientes o no están dispuestos a dedicarse son malos padres, solo que hacen lo mejor que pueden con las habilidades que poseen.
Si a lo anterior le agregas que cada hijo que llega es diferente, pues los padres deben tener la capacidad para implementar una manera de crianza diferente para cada uno de ellos. Es de esta manera que criar a los hijos va surgiendo según las necesidades y capacidades de cada hijo. Entonces el secreto está en ser padres que preparen a sus hijos para andar en la vida, pero ese camino de experimentación a la final es parte de cada individuo.
A muchos padres les preocupa que sus hijos no sean felices. Los ven tristes o cansados y de inmediato suponen que están haciendo una mala labor en la crianza. La realidad es diferente. Un niño debe saber lo que es la tristeza, la frustración y el fracaso. Debe saberlo porque esto les ayuda a hacerse fuertes y valientes. Además, esto les enseña a desarrollar estrategias que les ayudarán a salir adelante en la vida. Felicidad entonces, es un sentimiento de abundancia, de certeza de que pueden ser capaces de lograr lo que se propongan en la vida.
Es cierto que no existen manuales para ser padres perfectos, pero sí puedes ser mejor cada día y con tu ejemplo ser una guía para tus hijos, no olvides estas 3 cosas a la hora de la crianza:
- Tiempo de calidad. Pregúntale a tu hijo qué actividades les gusta hacer contigo, indaga sobre los gustos e inclinaciones que tenga.
- Palabras de afecto. Motiva a tu hijo, muéstrale cuáles son sus cualidades, alaba sus cualidades. Los padres pasan más tiempo recordándoles a los hijos lo que no hacen bien y esto va disminuyendo poco a poco su autoestima y autoconfianza.
- Orienta a tu hijo desde la niñez y sobre todo en la adolescencia para escoger las labores y actividades que vayan con sus talentos y capacidades. Es impresionante la cantidad de padres tratando de vivir la vida que no vivieron a través de sus hijos. Libéralos de la carga de vivir una vida que no sea la que ellos escojan, tu papel es guiarlos, tu papel es orientarlos y buscar quien los ayude a escalar, pero no pretendas que estudien una carrera o trabajen en algo que solo a ti te gusta o complace, porque irán directo al fracaso. Busca apoyo, infórmate, un padre, una madre no nacieron aprendidos, esto es cierto, pero se puede lograr mucho si buscas cada día ser mejor, el resultado lo verás en hijos que sabrán surfear la vida, desde lo bueno hasta los obstáculos.
